viernes, 9 de enero de 2015

Llenar la copa

Va hasta el refrigerador, saca una cerveza de lata y vuelve  frente al espejo de baño. Se ve la barba incipiente, los labios que tocan trémulos el aluminio congelado. Piensa en el vino, esta vez con la imagen de la española en el balcón; su copa vacía, ella tan sobria. Trata de verse sobre la silla plástica que lo aguantaba frente a ella; recrear sus ojos torcidos de vino, las manos buscando unos muslos, una boca, dos tetas pequeñas. De pronto recordar con precisión  el cigarro aquel que no pudo encender antes de oírla decir “estás muy borracho”.

Se arrastra hasta la sala viendo los sillones desde arriba y tal vez piense, con la cerveza en la mano, que todo está bajo control.

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