jueves, 1 de enero de 2026

Esta es la última vez que acaricie un pelo negro de china. Nancyta. Las chinas no tienen a Dios en su corazón

  



El silbido de las turbinas de los aviones de Eva Air me hacen pensar en Cathyty. 

¿Dónde jodidos estás metida esta noche, cathyty? ¿En Tainan,  ¿en   Taichung? ¿Acaso alguna vez volviste para acordarte de mí?

¿Cómo es que un país lleno de chinos puede infligirme tanta nostalgia? pienso encendiendo un cigarro húmedo en el balcón viejo de Zhongshan mientras me asomo a las calles que pronto abandonaré. ¿Cómo es que un territorio saturado de asiáticos puede tocarme el corazón?  Las chinas no tienen a Dios en su corazón.



EVA Air Boeing 787-10 Dreamliner - Payload Asia

EVA Air - NamuWiki

Review of EVA Air flight from Taipei to Tokyo in Economy



Ahora  que ha llegado el momento de abandonar Taiwan, pienso: "¿qué es lo que te queda, daniboy?" mientras bajo las escaleras grises de cemento del Xinsheng Park. - ¿Convertirme en mi propio padre? 


Aun disfruto metiéndome a sitios abandonados para beber vino desde la boquilla de la botella pero ya tengo más de 30 y parece que ya no es como antes: saltar paredes y entrar en cuartos de alfombras podridas y herir a las mujeres que te adoran. Amar de mentiras a una mujer en esos sitios, quiero decir, sentir los fantasmas mirándome desde todas partes sin poder tocarme. Solo Dios puede abrazarme.


Día del cariño chino despierto con Belle dientes de puta y navidad amanenzco con Jollie gatita y año nuevo con An-Li. Hubo momentos mágicos, pienso ahora: como Agnes y yo en aquella playa de Yilan. Una noche para oírla decir I am toooooo yellow, Dani, y todo lo que tuve que hacer para contener la risa hasta que acabé por estallar y me carcajeé en su cara amarilla. 


Ya me voy Y No sé si haya alguien más en todo taiwan que haya vivido como yo, abriéndole tanto hoyo a Taipei, quiero decir. Algunas noches con Chloe se sintieron como posesiones preciosas, pienso, como el descubrimiento de un territorio. Mierda: la fascinación que tuve por esa china stupid face de ojos tarados. La fascinación de agarrarla y tenerla a mi lado.


Quiero ir a buscar a Jollie gatita  esta  noche y decirle que me voy. Fuiste el comienzo, mi amor linda, decirle, y mereces ser el final. Verle los ojitos chiquitos que tenía, de Mongolia, ¡de Manchuria! ver si aún se emocionan al verme.


Me quisiste en lo poco -decirle-. Acababa de venir a Taiwan. Tu pelo liso y negro me parecía la cosa más rara y emocionante del mundo, como un escarabajo. Hoy quiero honrarte en lo mucho, con mi propia despedida. Te la regalo, chinita. Por eso mírame con esos ojillos chinos que tienes. Quiero despedirme y ver si puedo sentir algo del comienzo. Solo una vez ¡una última vez, gatita! Déjame chupar tu lengua, tu saliva. Quiero sentir a qué sabía taiwan en el 23!









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Chinita Only. 


A diferencia de América latina, no se ven niñas panzonas /embarazadas/  en taiwan  -me dijo un latino refugiado en Taipei, un fugado, un escapado, un salvado de ser un perdedor en su propio país. (Taipei está rebalsado de europeos, latinos y gringos que han fracasado en sus vidas y se han escondido al fondo de Asia, donde la gente china no sabe de la vergüenza que pasarían si estuvieran de vuelta en sus países, frente a familiares y amigos que ubican fácilmente sus fracasos. 

Taiwan les da un escape, un escondite, un nuevo comienzo con historias de éxito  para inventar a conveniencia: las chinas se lo creen todo, son un público fácil. 

En Taipei se pueden contar muchas mentiras; se puede ser un mentiroso con total impunidad. A esta gente que miente sobre su propia vida se le conoce, a secas, y en el bajo mundo de las chinitas lastimadas for extranjeros, como "LBA"s: Loosers back home). Se la pasan engañando chinitas en las ciudades más pobladas de Taiwan.

-Las chinitas abortan con su mama en clínicas de la ciudad -me dijo el refugiado-. Pastillas abortivas como caramelos. Procedimientos incómodos . Pussy hurts

Cathyty no sé porque escribo de esto, te lo juro. El coco se desliza hacia cosas estúpidas cuando estoy a punto de abandonar un país. Siempre ocurre lo mismo cuando estoy a punto de abandonar un país.

Cathyty: ¿Tú también has amado  en secreto las noches tibias que tuvimos? 






Los aviones de Eva Air rayan el cielo como tiza  en un pizarrón de colegio. Cada noche se borra y los mismos aviones de las mismas rutas aéreas lo rayan de nuevo por la mañana.  Los días se borran así todas las noches.

¿Dónde jodidos estás metida esta noche tibia de verano, cathyty? -insisto viendo el trazo rectilíneo de un avión en el cielo desde mi balcón. Es uno de los aviones más grandes que aterrizan en el aeropuerto de Songshan, un Boeing 787 Dreamliner  ¿En Tainan, Cathyty, allí estás metida esta noche?  ¿en   Taichung? ¿Acaso alguna vez volviste para acordarte de mí? 

Me busco otro cigarro en el bolsillo y me doy cuenta de que nunca tuve a Cathyty en este balcón, frente a esta misma vista triste del cielo rayado y calles verdes abajo, mojadas: mi querido lane 84 visto por atrás. Nuestra historia con Cathyty más bien quedó encerrada en dos apartamentos distintos, Sanchong y Zhonghsan, donde ahora rentan otras personas desconocidas que también construyen memoria.

-He amado cientos de veces  las noches que tuvimos, Cathyty, aunque se hayan borrado ya como las heridas que dejan los aviones en el cielo: son parte de nuestra historia.He amado las cosas que tuvimos. A veces También He amado quién he sido contigo.

¿Alguna vez te acordaste del hotel que renté en Taichung para los dos? el lobby de pasamanos brillantes. La calle de asfalto derretido. Tu ombligo bajo el  sol hirviendo en aquella blusa descubierta. El paseo larguísimo por los mercados de fruta y textiles donde nos reíamos de los calzones sintéticos made in China

"Cathyty, ¿si te compro una lencería sencilla de esas te la pondrías"? -le decía- y catyty se moría de la pena con la vendedora parada enfrente, una vieja china de pelos blancos que ponía cara de pícara mientras se acercaba para escucharnos mejor. 

"Vamos señor, compre un regalo para su hermosa novia -decía empinando la ceja-, cómprela en este color rojo, señor. Vea, es muy sexy, señor, es nuestro best seller señor,  gran pieza para impresionar en la habitación, señor!" 

Era color verde, la blusa de Cathyty: verde olivo, y a veces me gustaría verla otra vez con ella.  Cambiaría varios días del presente y comprometería algunos del futuro solo para verla de nuevo en esa blusa. Besar su ombligo descubierto bajo el sol. 

-¿Aún la tienes, Cathyty, esa blusa? - hay días en que me  pregunto cosas tontas como esas, entre los chirridos suaves del metro y las esperas largas del tren. El cielo está roto de tantos aviones, catyty, mi vida también un poco, y no estás tú para contarlo. Ya te he lastimado más de tres veces, como los aviones violentos de Songshan!



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De todas las cosas que tuve en Taiwan, lo único que permaneció dos años conmigo fue mi edredón blanco del Ikea.


La misma noche que aterrizamos con Lucas en Taipei (30 de agosto de 2023) salimos a toda prisa hacia el Ikea de Neihu, minutos antes de que la tienda cerrara por el día. 

Allí compramos un colchón y almohadas y sábanas y un edredón para poder aderezar la cama de la primera pieza que tuvimos en Sanchong. Fue el inicio de mi primera etapa en Taiwan: Sanchony querido, cuando no sabía de los billares llenos de bajajios, ni de los viejos que hacían ejercicio en el parque de Chongyang, ni de los restaurantes japoneses para citas, ni los escupitajos rojos de betel nut, ni había conocido a mi vecina linda de Luzhou, ni anticipaba que el Madrid iba a ganar su 15a copa de Europa al año siguiente, ni sabía todas las veces que iba a llegar por la noche Angelita a visitarme, china borracha, y lo loco que me ponía con ella en ese maldito barrio de sanchony. Todo lo que le gustaba que me pusiera así de loco y borracho en la calle con ella y  los sitios sagrados en los que entramos de la mano.  

Cuando abandoné el 602 de Combat Zone, abracé mi edredón. Justo antes de tirarlo a la basura para siempre, enterré el rostro. Tenía el olor dulce de varias chinas vestidas de fiesta que se perfumaron para salir hasta tarde y  que acabaron allí metidas conmigo, en mi apartamento. Chinas con leggins y calcetines para bicicleta, chinas vestidas after office, chinas vestidas de playa, sí... pero sobre todo chinas vestidas de fiesta que se perfumaron hasta detrás de las piernas y que acabaron dormidas en mi unidad perezosa de Combat Zone, estancando el tiempo en la primera semana de septiembre, metiéndolo todo allí, apañuscando dos años enteros de mi vida en un edredón del Ikea, diciéndole fuck you al tiempo, incorporándose para siempre en la tela, Y EN MI CEREBRO.






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Imágenes normales de un Civil Sports Center al usar la pisicna:

Hay chinas metidas en un sauna moviendo la mano como moluscos a través del vidrio lleno de vapor del Civil Sports Center en Datong. Gorros de piscina y calzonetas de una pieza. Piernas rasuradas y rostros amarillos sin pelo. Cold plunges y chorros a presión. Todo eso se acaba cuando una agente de Eva Airlines te revisa el pasaporte y te manda a la puerta de embarque. Las chinas del duty free y de la sala de espera  del aeropuerto ya no son parte de Taiwan. Dani:  has abandonado Taiwan.




Han pasado dos años de golpe y una mañana estás todo casual en el aeropuerto a punto de abandonar un país.


Dos "ground staff agents" de EVA Air discuten suavecito mientras hacen mi check in en el aeropuerto Internacional de Taoyuan.  Es el vuelo que va a sacarme de Taiwan para siempre. 

"Adiós Taiwan querido, taiwancito, mi asoleado Taipei, mi cueva atrapachinas, mi Sanchony, mi Zhongshan, mi Yilan, mi Shilin district, mis paisajes de palmeras tristes de madrugada, mis paseos románticos del Rose Garden, mis senderos secretos del Grand Hotel ... algo de ti va a  quedar en mí para siempre.  Tus gomas, tus amores de mentiras, tus chinas descalzas, tus apartamentos asoleados. Adiós adios, amor! maldita sea,  adiós amor! ciao!"

Por un momento estoy seguro de que nunca más volveré. Que no quiero acordarme de mí en taiwan en los años que vienen. Eso solo me haría daño, pienso, ver de nuevo espacios donde tuve felicidad. Meterme en un 7 eleven para emborracharme, por ejemplo, destapar un six pack de Bar Beer adentro, 3 botellines verdes de soju y una bolsa de hielo,  cuando quizás ya  tenga más de 40 y ya no haya chinas para hablar de madrugada. Cuando las chinitas que amo hayan dejado ya de pensarme.

El lastre de volver a experimentar pedazos tirados del 2022, 23, 24 y 25, pienso, (el pasado es una vida en ruinas), mientras aún están los mismos edificios enmohecidos al frente y las entradas de vidrio de esos bares  donde me gustaba pasar la madrugada. 

La angustia de que aún entren personas en esos sitios  y suene la música fuerte y algunos se vean igual que como yo me veía en aquellos años. Todavía joven y lleno de fiebre amarilla, listo para abordar 50 chinas en una noche.  Llegará ese día en que ya no sea mi turno de atrapar chinas  y aunque esos bares sigan allí y abran sus puertas de vidrio para franquearme el ingreso y el sitio rebose de chinas hermosas, idénticas a las que tuve, ya no seré lo que era, mi momento habrá fenecido. Mis chinas habrán desaparecido.

Sospecho que no volveré nunca más aquí a recordar lo que ocurrió -pienso en loop-.  "No se te olvide nunca, dani --me he dicho en el espejo alguna vez-: no solo hay que sentirse atraído por los lugares que vas a visitar, más importante es ser atractivo en esos lugares.  Gustar es lo primero.

Me rio de toda esa mierda mientras las dos chinas de la aerolínea conversan en silencio y ya sé que se están consultando algo sobre la visa estadounidense que no encuentran en mi pasaporte guatemalteco. Una es la supervisor, la otra es una simple check-in agent y entre las dos revisan el monitor que reproduce  mi reserva con sus ojillos orientales. No les digo nada para sacarlas de su confusión china, estoy cómodo entre ellas. La supervisor se marcha después de un rato para atender otra consulta.

La china de bajo rango  teclea de nuevo despacio para encontrar mi reservación en el sistema. Tiene la boca abierta y aun así se le miran los dientes de arriba. Puta coneja preciosa, pienso, coneja china de pelo puntiagudo, coneja de pelo japonés, coneja imperial, coneja de Formosa. Está nerviosa y alerta pero sus ojos siguen pareciendo tranquilos mientras recorren los caracteres alumbrados en la pantalla ¡Las conozco tanto!

-You have visa for your layover in the States, sir? -dice finalmente. ¡Ay cómo me gustan cuando hablan inglés de aerolínea!  boarding pass, luggage, carry on, tag,  aisle seat, window seat, delayed, overbooked, personal item, Gate, final call, sirrrrrrrr. 

La oigo perfectamente bien pero quiero que lo vuelva a decir, quiero volverla a escuchar. Después de esto puede que deje de oír chinas para siempre.

-Perdón, ¿cómo dices? - le digo, y me acerco un poco más a su voz., a su aliento de China.

-Visa, sshiiirrr. You have Visha for your layover in the U.Shhhh?

Le sonrió mirándola a los ojos hasta asustarla un poco con el silencio. La mirada de Tsao Lang que la atraviesa. 

La pequeña china parpadea y se le mueve el fleco cada vez que lo hace, sus pelos caen sobre las pestañas levantadas. Es la ultima vez de tsao lang mirando una china  de cerca.

-No necesito Visa- le digo-. No need for visa. Tengo otro pasaporte-, le señalo el mostrador donde está el otro pasaporte boca abajo.

La agent resopla por su naricita. Me hace una cara de "¿por qué no me lo dijo antes, señor? me habría ahorrado una consulta señor", toma el pasaporte con cierta violencia, arrastrándolo hacia ella con total destreza (ha lidiado ya con mil pasaportes durante su joven carrera de aerolínea), y sospecho que si me hubiera preguntado eso: "por qué no me dijo antes que tenía otra nacionalidad, señorrrr?", le hubiera dicho la verdad: "porque quiero quedarme un rato más interactuando contigo, chinita linda, por eso no te dije nada acerca de la visa que no encuentras en mi pasaporte. Voy a echar de menos mujeres igualitas a  ti, sabías eso?", y le habria dicho su apellido chino impreso en el gafete para decirlo completo: "Agent Wang" , "Agent Wu". 

"Puede que seas  la última taiwanesa que vea en la vida, querida Wang -le habría dicho-  Por eso solo sigue hablando, si? Sigue hablando hasta el final, chinita, no te detengas. Adentro de las puertas de embarque del aeropuerto ya no sentiré que estoy en Taiwan".

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En dos años que estuve en Asia tuve dos noviciecitas que trabajaron en lo mismo que ella, check-in agents chinas, ground staff, misma aerolínea, mismo uniforme  verde oscuro y todo, mismo peinado recogido, terso, mismas lenguas rosadas. Las dos despertaron varias veces conmigo y se taparon con las mismas mantas del Ikea.  

Nancy y Katiti,  se llamaban las noviecitas de Eva Airlines. A Katiti  la tuve casi al comienzo de mi vida en Taiwan (Sanchony), y a Nancyta, ya sobre el final (Combat Zone), muy en el final.  Las dos ejemplares chinas de manual.

Tal vez hasta tengan la misma edad de la que me atiende ahora en el mostrador,  pienso distraido, pero con ella no tendré nada, ninguna historia interesante para contar. Mi tiempo ha terminado.

La agente de la aerolinea se toma su tiempo hasta que teclea un poco más en su computadora ruidosa e imprime mis pases de abordaje y le pone los stickers a mi equipaje facturado. Me indica la puerta de embarque dibujando un círculo descuidado con lapicero alrededor. De nuevo le digo: no te oigo nada, para escucharla una vez más, ¿Puedes repetirlo?,  y será la última interacción de Tsao Lang con una china. 

Esta vez le miro los dientes mientras habla y el uniforme y su apellido en pinying escrito en el gafete. Tiene los labios resecos, partidos por la mitad, escamosos, y veo sus dientes a través. Me pregunto por qué no se los lame sacando la lengua para hidratarlos un poco ¡Por Dios, hazlo! lámete los labios, chinita -pienso - necesito ver el espectáculo pequeño de una china lamiéndose los labios antes de irme. Pero no lo hace. Mete mi ticket al centro del pasaporte  y escucho lo ultimo que voy a escuchar de una china en Taiwan: "have a great flight, sirrrr".

Sus manos chinas tocan las mías sin querer al darme el pasaporte. 





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Esta es la última vez que acaricie un pelo negro de china. Final Call. Nancyta. Las chinas no tienen a Dios en su corazón!

Tengo a Nancyta acostada conmigo en el apartamento de Combat Zone, cuando es la última noche que dormiré en Taiwan. No ha dejado de preguntar sobre la próxima vez que venga a Taipei. Le he dicho mil veces que me iré  solo por unas semanas, que ni siquiera abandonaré ese apartamentito de combat zone, que aun tengo contrato, que, ya lo verá,  no tendremos tiempo de extrañarnos.

No sabe que al día siguiente, después de sacarla de mi apartamento por la mañana, vaciaré el armario y tiraré cientos de cosas a la basura, incluidas las sábanas sobre las que ahora dormimos, y el papel de baño que estuvo entre sus piernas delgadas apenas la noche anterior. 

Llegará el landlord a comprobar que todo está bien, entregaré las llaves y dejaré el sitio para siempre. Pero no le diré nada de eso a Nancyta esta noche. Esa noche solo le acaricio el pelo negro de china suavemente y le digo "¿Por qué preguntas tanto, Nancyta? Por supuesto que volveré, muñeca, por supuesto que sí, linda, ya verás. Será tan pronto que no habrás de extrañarme". 

La mimo y la consiento y miro sus ojos cerrados mientras pienso que no sabe nada  de mí, y que a pesar de eso le gusta lo que soy, como una gata oriental de pelos negros que adora a su dueño. Para querer ni siquiera hace falta saber una mierda de una persona, nancyta. Ni siquiera hace falta hablar. La gente adora a sus mascotas sin tener que decir nada.

A ella le gusta lo que se imagina de mí,. A mí ni siquiera me interesa saber acerca de ella.

Le decía: -nancyta me queda un año aquí, por lo menos. Pero ahora debo irme afuera del pais a atender unos asuntos urgentes.  Déjame amarte hasta el final, si? el final es tan próximo!, no lo ves?!  apenas un par de días desde hoy, ese es el final, mi amor,   esa es toda la implicación de decirte "déjame amarte hasta el final"! ¿Ves lo frágil que es? ves lo tonto, mi amor? apenas un delgado papel de china,   eso es lo que somos, papel de china. 


-Déjame estar entre tus piernas como en el valentines chino que salimos juntos por primera vez!  ,Déjame poner mis ojos cerca de los tuyos mientras estoy dentro.






(Fotografía de referencia del grupo semanal de entrenamiento en SYS Memorial Hall. "Tinder de la vida real", como lo llamó Julie alguna vez. Nancyta y yo no aparecemos en la foto).

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 A Nancyta la conocí en un grupo de deportes que dirigía javichu, un amigo de la infancia del Valle Verde, en el imponente Sun Yat-sen (SYS) Memorial Hall. 


Nancyta había ido con su mejor amiga esa noche y me gustó desde el segundo en que la vi, parada a un margen del grupo que hacía estiramientos. Iba toda vestida de negro, con leggins que le dejaban estirarse como un gato. Me acerqué con algo de ingenio a platicarle a las dos. "Hola soy Daniel -les dije- y aunque pregunte sus nombres chinos estrechando sus manitas, no los voy a poder recordar en un minuto. Las habré olvidado para siempre". 


Cambiamos números. "Nice to meet you Daniel" fue el primer mensaje que me envió Nancyta por Line. 


Genuinamente me había emocionado por ella esa noche del entrenamiento, aunque sea patético conocer gente haciendo ejercicio. Es una pésima historia de enamorados, como conocer a alguien en la iglesia. Suena a desesperados. Pero eso no importa para Tsao Lang.


Escogimos Pier 5 para la primera cita, a los dos o tres días de habernos conocido en el entrenamiento.  Llegué tarde y la encontré viendo el atardecer sobre el rio Tamsui con una falda y lentes de sol. La deseaba tanto mirándola por detrás viendo el atardecer que tardé en ir a su cuencuentro. Me gustaba tanto  verla mientras no sabía que la estaba mirando. Allí, ese mismo día,  me enteré que en Taiwan se estaba celebrando el Día de los Enamorados chino. 


Nancyta tenía una botella de corona en la mano cuando llegué a saludarla por atrás y  seguía viendo la última parte del atardecer,  ya cuando el sol se había caído de boca sobre la costa y lo tapaban los edificios brillantes de Taipei. Bebía nerviosamente cuando le conté que me acababa de enterar en el taxi  de que ese día que escogimos para salir era el valentines chino ¿Por qué no me habías dicho nada, Nancyta? -le decía- y Nancyta se ponía roja.. 

 Después de unas cervezas en las mesas de picnic del riverside le pedí que fuera mi novia. Era el día perfecto para pedirle algo de eso, según mis propios estándares de oportunidad. Algo borrachos y locos, unas palabras bonitas sobre el amor con las luces colgantes de Pier 5 rebotando en el río y mis ojos llenos de waro clavados en los suyos, enseñándole un deseo que era real. Dijo que sí. Sus ojillos brillaban bajo la luz de los focos y le besé la boca cerrada por primera vez. 

Es raro sujetar la mano de alguien por primera vez. Es más extraño besar una boca cerrada, seca, nerviosa. Pero eso tampoco importa. Le sujete su mano rara y nerviosa y Pedí un taxi directo para Zhongshan y bailamos borrachos en el Triangle de Maji Square, besándonos hasta que ya no se sentía raro. Después hicimos el amor en mi apartamento del 5o nivel. Todo esto ocurrió a menos de una semana de tener que abandonar Taiwan para siempre, algo que le oculté desde el comienzo: la partida definitiva de Tsao Lang. 


-Hoy es la última vez que acaricie un pelo negro  de china -le suelto en español mientras sigue acostada en la cama conmigo y le acaricio la cabeza de pelos negros en la almohada y pienso en cómo nos conocimos y toda esa mierda, pero Nancyta no escucha lo que digo, tal vez la frase suena solo en mi cerebro, tal vez se ha quedado dormida.











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A aquel indigente que vivía en el 7 Eleven: Te saludo, peludo noble. Harapiento. Hermano de Linsen. Pedazo de mierda. Te saludo.



-Nancyta, en el 7 eleven cruzando la calle hay un indigente que lo ve todo -le digo mientras sigo pasando mis manos por su pelo negro y le miro el cuero cabelludo azul de donde manan los pelos - . Vive en el 7 eleven,  Nancyta, te lo juro por Dios, duerme sentado todas las noches, en esa ventana del frente, recostado sobre las mesas blancas-.


Era verdad. Había un indigente taiwanés de unos 50 años, pantalones formales anchos, camisa sin mangas, pelo mal recortado y largo, mullet, un poco cholco, muy educado y sonriente que sabía escupir un par de palabras en inglés para saludar. "good morning, good afternoon, good evening, sirr". Estuvimos 6 meses saludándonos desde el vidrio. A veces también coincidíamos afuera, en la banqueta, y lo miraba lavarse la cabeza con una manguera que le prestaban en el templo taoísta de Jingfu. 


Él vio muchas cosas de mi vida -pienso un día antes de abandonar Taiwan-. Todas las veces que llegaba a mi apartamento desde Linsen Road, por ejemplo, y cuando salía por la mañana, cada vez que cruzaba la calle o llegaba en Ubike. Yo también lo veía a veces dormir apostado en la ventana, cuando regresaba de madrugada y lo observaba cagándose del frío,  abrazándose a sí mismo  para soportar  el aire acondicionado de la tienda. También lo veía cuando salía a fumar mirando los taxis, guarecido en la sombra del templo o pateando colillas de cigarros en la parada del bus. 


Nunca vi a nadie que viviera en una tienda de conveniencia., Era la primera vez que veía algo de eso. Alguien que duerme todas las noches sentado bajo las luces violentas de un 7 eleven. Alguien sin pertenencias que hace su vida sentado.


-Nadie me ha visto durante tantos días seguidos, Nancyta. Puedo jurártelo por Dios, y creo que ni siquiera me gusta la idea. Es como si usurpara una parte de mi libertad. Cuando alguien puede verte se queda con una parte de tu vida. 


Nancyta no entiende muy bien lo que le digo pero se queda callada para que yo no me calle.


-Nadie me ha visto así... tan reiterado, quiero decir. Quizás, solo, mis padres Nancyta..., -le digo- y ese señor  del 7 eleven que ya me ha visto vivir durante 6 meses, el muy hijo de puta, sabes? el muy usurpador. Ni siquiera sé cuántas veces nos hemos saludado con la mano a través del cristal. 


Era todo verdad. Ese maldito indigente de la ventana del 7 eleven lo vio todo durante 6 meses. 


-Te digo algo Nancyta, querida? Sería la primera persona que interrogaría para saber algo acerca de mí.  Si alguna vez pierdo la memoria Nancyta, llévame con él, ok?, él sabrá decirme quién soy. Quién fui en la vida que tuve en Taiwan. Llévame con él para saber quién leches  he sido a los 30.


Me pongo un cigarro nuevo entre los dientes que no voy a encender. No fumo adentro de la pieza de Combat Zone. Solo hablo mordiendo la colilla.


-¿Sabes qué quisiera? le digo a Nancyta y muevo el cigarro en el aire como si dibujara algo. Quisiera que le preguntaras qué sabe de mi, te aseguro que diría un par de cosas que ni yo me he dado cuenta que hago. ¿Quieres hacerlo? -podemos bajar ahora mismo a hablar con él un momento. Estará de lo más contento, tiene todo el tiempo del mundo para hablar con nosotros. Anda, pregúntale por mí en chino, quiero saber lo que piensa. Quiero saber algo de mí antes de irme-.


No  voy a decirle a Nancyta que ese peludo harapiento del 7 Eleven me vio de la mano de cien chinas diferentes. A veces entrando de la mano al callejón 84 donde vivía. No voy a decirle todas las chinas que me vio entrar a la tienda de conveniencia para comprar bolsas de snacks y cerveza, ese peludo maldito. Cómo me sonreía al salir abrazando Botellas de Soju y ginebra y baterías de cerveza y muchas chinas de su propio país. 


Al vagabundo no parecía molestarle que estuviera acostándome con mujeres de su país, una tras otra, nunca creí ver envidia en sus ojos cuando me miraron. No había maldad en él, solo mala suerte y una suave locura.

De pronto tengo mucho sueño y hablo estupideces, estoy tan adormilado como Nancyta  pero quiero seguir hablando. Sé que no habrá más oportunidad de hablar con una china en taiwan. Una china acostada en mi cama.


-Lo que más me gusta de Linsen es la velocidad con la que vienen los taxis cuando los pides en la aplicación de Uber, sabes Nancyta? -le digo después de que el tema del peludo me da un poco de asco. - Es como si los taxis estuvieran esperando en cada esquina para venir a traerte. Es como si los conductores se emocionaran de trabajar tan cerca de la calle de putas. Vienen al instante..


Sigo hablando pero Nancyta ha abierto la boca del placer en la almohada. Mis mimos parecen haberla dejado dormida. 


Si supiera que es mi última noche en Taiwan no habría podido quedarse dormida, pienso. Habría llorado. Habríamos hecho el amor de nuevo con sus ojos regándolo todo de lágrimas. Le habría olido el aliento al llorar, que es el olor del alma.


 A veces puede ser tan ingenua que no reconoce el olor de otras chinas en las sábanas, ni mi poca vocación de amarla, mi necesidad salvaje de tirar al monte. Eso me conmueve, su entrega total, su equivación de tomarme en serio. Esta noche no percibe nada en el edredón del Ikea, ni siquiera huele los días suaves de Sanchony, han quedado todos allí,  tan lejos!



-Esta noche es la ultima vez que acaricie un pelo negro de china -le digo de nuevo en español sabiendo que no puede oírme. Miro su cara china con los ojos taciturnos mientras la peino y reviso por segunda vez la piel amarilla del cráneo donde empiezan sus pelos.


-Qué? what? is that Spanish? -dice un segundo reviviendo adormilada, me mira hacia arriba mientras sigo pasándole los dedos entre el pelo.


-What did you say? -paladea y se traga sus propias babas. Su aliento huele a madrugada.


-Nada, Nancyta, cariño, nada -le digo-. Un recordatorio, nada más. Un verso que he agarrado en el aire. Un recuerdo del tiempo en español.


Se acomoda en la cama. Se enrosca y vuelve a cerrar los ojos. Paladea y duerme. Entonces le digo algo más en castellano:


-Las chinas no tienen a Dios en su corazón, Nancyta. Bye. Tsao Lang te abandona para siempre. 














Ginebra, Suiza. Diciembre 2025. Esta entrada la escribo bajo la inspiración directa de un grupo de viajeras chinas que veo a las 11 de la noche en el lobby de un hostal. Lo reviso y publico luego, en la sede de la OMC, Viendo un grupo de funcionarias viajeras asiáticas en la sede de la organización. Camboyanas, tais, filipinas. Todas las tuve en Taiwan. El mundo lo tuve en Taiwan.


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