domingo, 30 de julio de 2017

¿Km 16 era?

Yo fumando en el jardín, ella poniéndose los zapatos arriba, los que recuerdo con strap ajustable junto a la cortina celeste del cuarto.

Se apaga la luz en la ventana perfectamente cuadrada del segundo nivel cuando   viene escaleras abajo, a la puerta corredera de cristal y después al patio, donde estoy fumando un cigarro viendo en la vecindad los árboles de carretera a El Salvador mecerse, silbar cuando los atraviesa tercamente el viento. Y llega muy cerca de mí (Ligg) y se cuadra para verme entero a la cara, por debajo de la visera de mi gorra negra que pone Nissan Frontier, y la escuchás preguntar “¿No tienes frío, Dani?” mientras se cruza de brazos en un sweater delgado.

Mi respuesta es corta y solo se me ocurre mirarla un poco desde el humo del Rubios, pensando en cómo se veía apenas 10 minutos antes, buscando su ropa en el suelo del cuarto, y decirle: “¿Ligg vos también escuchás eso? “

Esperarla pensar, mirar un poco a todas partes hasta ver su propio patio absurdamente normal y quizás con un poco de asco preguntar “¿qué cosa, Dani?


Entonces  decirle, así, con la vista perdida en la vecindad y el humo blanco estancado en la visera de la gorra que pone Nissan frontier : “los árboles, Ligg. Esos de allá”.



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