Veníamos de comer pizza en aquel restaurante cyberpunk de robots y paredes amarillas en el distrito de Zhongshan, y Klki venía con la pancita llena.
-Vamos a caminar al parque de las flores de noche-, le dije, -el que está detrás de Minzu Rd. “Taipei Rose Garden”, creo que se llama. Quiero que lo veas conmigo. -
El Rose Garden es un parque público extenso con amplios jardines recortados, laberintos de arriates podados y juegos para niños. Ideal para beber vino en noches lluviosas, metido en un tubo de cemento con vistas a familias taiwanesas, palmeras y Night Shades que se mecen con el viento. Ivy y yo nunca fuimos juntos.
Kiki se tocó su pancita como una embarazada, arqueándose hacia atrás, poniendo su mano delgada en el vientre para indicarme que estaba llena.
-Nooooo, I’m to full, babyyyyyy. - dijo alargando esa palabra como siempre lo hacía. Algo que me volvía loco todas las veces: Babyyyyyyyyyyy, too much pizza tonight. I’m fuuuuull!!
La tomé de la mano y pensé si así andaría si estuviera embarazada de un hijo mío. Me conmovió tanto que sentí vergüenza de decírselo. “Kikita: me encantaría llenarte de mi esperma”.
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