martes, 23 de septiembre de 2025

Los vinos del PX Mart

 Había llevado a una china remilgada a mi unidad de Combat Zone después de un café tibio en el famoso "ICI Café" de Zhongshan, al que llevé a unas 100 chinas de primera cita. Era muy sencillo pedir un Uber desde allí al terminar, hasta mi apartamento en el Lane 84. Cinco minutos de reloj con poco tráfico, y si la aplicación tardaba en reservar un Uber, siempre estaba repleto de taxis al frente listos para abordar.

La china remilgada se llamaba X y la había invitado a mi apartamento con la excusa de que tenía un vino buenísimo que me habían regalado y que me moría de ganas de probarlo con ella.


-¿Cuándo, Dani?


-Esta misma tarde.


-Ahora mismo?! ¿Vas a portarte bien?


-Por supuesto que voy a portarme bien.


-¿Lo prometes?


-Lo prometo.


Lo pensó con un dedo en la boca, achicando aún más sus ojos para adivinar mis intenciones.


-mmmmmm... Ok -dijo sonriendo. -Let´s go.


Entramos a mis aposentos. Saqué dos vasos para servir el vino y por un instante tuve miedo de que fuera a reconocer las etiquetas de aquellas botellas baratas de tinto. Un Porto made in Spain y un California Red, los dos con tapa de rosca. Unos 240 NTDs en el el PX Mart de Linsen Road.


-¡Joder! no lo conozco pero se ve fenomenal ¿De dónde es? -decía la china snob examinando las botellas con cuidado, aparentando ser conocedora.


-Español, ese que tienes en la mano- decía yo-. Es de una bodega excelente en La Rioja, me sorprendió mucho que lo vendieran aquí, si te soy sincero. -El otro es un California. No soy un fanático del vino de California, pero ese me lo han recomendado muchísimo y voy a darle una oportunidad.


Servi en su vaso y en el mío una buena cantidad, encendí la tele para tener algo de ruido de fondo y brindamos mirándonos a los ojos. Entonces la vi sonreír en el primer sorbo amargo. Era el sabor familiar del vino barato. Se me pararon los pelos del brazo del asco, un escalofrío recorriendo la espalda.


-Oh!, wow! qué buen vino, ¡cielos!- decía y se chupaba los labios con ese mal California de 10 dólares.


-Deberíamos comprar unos buenos quesos, sabes? Me parece un desperdicio beber esta maravilla sin un buen queso de oveja, joder, me hace pensar en Suecia.


Daba otro trago largo al vino, manchándose los labios de rojo. 


-Fuck, where did you get it? -seguía diciendo mirando dentro del vaso con sus ojitos chinos.


-Secret baby, secret. -le decía intentando no reírme, recordando que lo había levantado de un anaquel de ofertas del PX mart.


- - - -


Haríamos el amor más tarde, medio intoxicados del mal vino del supermercado. Me despertaría con el sonido de la tele que dejamos prendida en un canal aleatorio de películas en inglés, ella seguiría dormida sobre mi brazo, babeándolo en mitad de un sueño profundo. Le olería el aliento caliente y ácido del vino tinto. La sacudiría lentamente hasta verla aspirar sus babas e incorporarse mirándome a los ojos, viendo cómo sus ojillos chinos se adaptaban de nuevo a la realidad.


-It´s time to go baby -le diría suavecito para echarla. 


Se levantaría pesadamente con el pelo liso descompuesto en la parte de atrás. Me sentiría el hijo de puta más dichoso del mundo de haberla tenido conmigo, de mirar  sus pelos negros y su cara china tan cerca de la mía. Se pondría el vestido que dejó hecho pelota en el sillón de la tele, donde la desnudé, los calzones tirados a los pies de la cama y las calcetas regadas en el suelo. Se pondría los pendientes en el espejo del baño y haría pis cerrando la puerta, aún después de toda la intimidad que tuvimos echaría llave a la manecilla. Escucharía el sonido del pis en el agua y del flush al final.


-Tengo un torneo de póker con unos amigos y voy tardísimo.  -mentiría viendo el reloj en mi muñeca para despedirla desde la puerta sin tener que bajar al primer nivel. 


Quedamos a las 11 y son ya casi las 11 y cuarto. I have to jump in the shower real Quick, baby! 


En la puerta del apartamento se pondría sus zapatos blancos de china, sin desamarrar las agujetas, solo deslizaría sus pies pequeños adentro. Nunca volveremos a vernos.









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